Identidad y propósito

La Familia

Una institución viva fundada en la convicción de que la soberanía se cultiva: mediante el autogobierno, la responsabilidad, la competencia y el trabajo de crear

Origen y propósito

Un comienzo, no una dinastía proclamada

La Familia Valmont se está definiendo como una institución multigeneracional con una filosofía fundacional clara y un horizonte largo. Su propósito es dar continuidad a principios y sistemas que puedan guiar a las generaciones futuras

Se trata de un comienzo institucional. No afirma una dinastía histórica establecida ni un registro de generaciones que no haya sido documentado

Misión

Preservar y expandir la soberanía humana mediante la formación de individuos capaces de autogobierno, responsabilidad, creación, excelencia y construcción de legado

Visión

Convertirse en una familia multigeneracional reconocida internacionalmente por formar individuos excepcionales que elevan el estándar de lo que una vida humana puede llegar a ser

El significado de la soberanía

Autogobierno al servicio de una vida más grande

Un Soberano es capaz de gobernarse a sí mismo, dirigir su propio destino, crear valor y aceptar la responsabilidad por su vida. La soberanía no es aislamiento de los demás ni ausencia de obligaciones

Es la capacidad de elegir con comprensión, actuar con disciplina y responder por lo que uno hace con sus capacidades

Las Diez Virtudes

Principios para practicar, no solo para nombrar

Estas virtudes describen la conducta que la Familia se propone cultivar. Son un estándar permanente, no la declaración de un trabajo terminado

Respeto

Justicia

Voluntad

Responsabilidad

Autocontrol

Disciplina

Competencia

Honor

Aprendizaje continuo

Creación

Principios innegociables

Estándares que obligan a cada persona

La responsabilidad no se delega

Cada persona sigue respondiendo por las decisiones y los deberes que se le confían

La verdad es superior a la comodidad

El juicio claro comienza por ver la realidad con honestidad, incluso cuando nos desafía

El carácter es superior al estatus

La posición se sostiene con la conducta, no con el título ni la cercanía

La creación es superior al consumo

La capacidad encuentra su expresión más plena en hacer, construir y contribuir

La libertad exige responsabilidad

Dirigirse a uno mismo conlleva la obligación de considerar los efectos de los propios actos

Ninguna persona está por encima de la Constitución

Los principios institucionales deben obligar tanto a quienes lideran como a quienes integran la Familia

La herencia es responsabilidad además de recursos

Lo recibido debe comprenderse, cuidarse y mejorarse

El Estándar Soberano

Capacidad, carácter y contribución

Carácter

Actuar con integridad y aceptar las consecuencias de las propias decisiones

Desarrollo intelectual

Buscar la verdad, formular mejores preguntas y desarrollar un juicio independiente

Capacidad física

Cuidar el cuerpo y construir la capacidad de afrontar la vida con resiliencia

Independencia económica

Desarrollar la competencia para crear valor y dirigir los recursos con responsabilidad

Responsabilidad

Asumir las propias obligaciones en lugar de transferirlas a otros

Creación

Convertir ideas y conocimiento en trabajo útil que contribuya más allá de uno mismo

Legado

Preservar lo valioso y dejar más fuertes a las generaciones futuras

Custodia generacional

Recibir con cuidado. Mejorar con intención

La custodia une la memoria con la responsabilidad. Cada generación debe preservar lo valioso, reconocer lo que necesita cambiar y tomar decisiones meditadas para quienes vendrán

Por eso la herencia nunca es solo una transferencia de recursos. También es una transferencia de deberes, de conocimiento y de la obligación de dejar más fuerte a la institución

La Primera Ley

Cada generación debe dejar a la Familia más fuerte de lo que la encontró

La Familia es una obra continua: sus ideales exigen esfuerzo, honestidad y mejora a lo largo de las generaciones